17 de mayo de 2017

Cantinas legendarias del Centro Histórico de Tegucigalpa

Sala principal de Café Paradiso, al fondo, un patio común. Foto│Cortesía Vuelve al Centro.

YONNY RODRÍGUEZ | Ojojona

Los bares y cantinas son espacios agradables de permanencia obligada para devotos y comensales ocasionales (o asiduos), también son un imán elocuente para turistas nacionales y extranjeros, pues en ellos tienen la oportunidad de observar las más puras manifestaciones culturales e idiosincráticas de la condición humana, además de escuchar comentarios sobre leyes y fútbol, arte y política, romances y religión.

Algunas cantinas solapan historias, otras, secretos jamás oídos. Bastante se cuenta de los estancos capitalinos, donde no solo se bebe, sino que también se come, a veces de gratis, a veces barato, aunque casi siempre, rico. Cada cantina es singular y posee características que la vuelven única, sobre todo, ideal para alcanzar un excelso estado anímico del alma como para quitarse una goma.

En consecuencia, después de un comentario surgido en un Taller de Periodismo con Alfonso Armada y en vista de que ningún medio tradicional se atrevería, no, lo haría, por aquello de «promover la moral y las buenas costumbres»- decidí recorrer los principales tugurios, cantinas, bebederos, chupaderos, karaokes, tabernas, polleras disfrazadas, bares y cafés del Centro Histórico de Tegucigalpa.

Conozcamos, pues, algunos de sus metederos más frecuentados y famosos donde amén de degustar los buenos yuscaranes, rones plata, tatascanes y de la siempre cálida compañía de las amistades, podremos saber más sobre su valor histórico y cultural.

Ambiente en Tito Aguacate. Foto│La Tribuna.


New Bar Tito Aguacate


Si vas al centro de Tegucigalpa, tenés que tomarte un calambre. El icónico New Bar está situado en una casa de esquina de valor patrimonial entre la calle Hipólito Matute y la avenida Colón. Fue fundado en 1945 durante el cariato por el señor José Valentín Pereira. En este espacio, que también hace las veces de centro cultural y nicho de tertulias, confluyen abogados, diputados, artistas, vendedores, periodistas, poetas y empresarios. En febrero alcanzó 72 años de existencia. La estancia es amena y, además del legendario calambre, también sirven tequilas, rones y cervezas nacionales acompañados de una boquita.

Café Paradiso


Localizado al final de La Plazuela. Bar, restaurante, cafetería, centro cultural y hogar de los intelectuales hondureños Rigoberto Paredes y Anarella Vélez. Este sitio empezó sus actividades dionisiacas en 1988. Posee cuatro habitaciones temáticas decoradas a cuadros de Borges, Juan Ramón Molina, Vallejo y Ezra Pound, además de arte contemporáneo, entre otros, lo que le da un toque de distinción y frescura y con la modalidad también de verse la cocina en el interior y no en la trastienda. No hay servicio de botana tradicional, no obstante, cuenta con una cartilla de especialidades. Está libre de vendedores ambulantes. Mantiene una buena variedad de vinos, licores y cervezas. De un tiempo acá, monopoliza ciertas tribus urbanas como hípsters y snobs.

El Duncan Mayan es un sitio ameno y está ubicado estratégicamente en El Centro de Tegucigalpa. Foto│RadioHouse.


Restaurante Duncan Mayan 


Tranquilo y acogedor, está ubicado en la avenida Colón, dos cuadras al este del Parque Central. Es el restaurante más longevo de El Centro. Data de 1896 y fue establecido por dos señoras estadounidenses. Según la tradición oral, Cantinflas y Celia Cruz departieron en este clásico espacio. Tiene una amplia carta de platillos, asimismo, música en vivo. Sus amplios salones permiten a los visitantes sentirse como en su casa, es un sitio placentero, ideal para tomar una cerveza y comer un asado.

Otras cantinas del Centro Histórico, recomendables por su servicio y ambiente bohemio, aunque sin la tradición histórica de las anteriores, son:

Pollos Pío Rico

Está en la avenida La Plazuela, casa con portón naranjado, lo que le da un aire de clandestinidad. En sus inicios habrá sido una pollera rentable, de hecho todavía exhiben una vitrina en la entrada, sin embargo fueron el tiempo y el consumo masivo de cálices quienes la convirtieron en lo que hoy es, un idílico búnker guarida de artistas, intelectuales y hippies. Solo se sirve cerveza nacional. No hay boca, pero sí se puede puyar una vetusta rockola sembrada junto a la barra. Para los que desean privacidad, hay un espacio arriba con dos o tres mesas. Es un antro idóneo para degustar la cervecita, configurar una política de convivencia entre amigos y obtener la bendición del dios Baco.

Bar Veracruz

Localizado en Barrio Abajo, saliendo del Hoyo de Mérriam y yendo hacia el Seguro Social, está Bar Veracruz. Es una cantina con dos salones amplios, rockola y deliciosas boquitas que varían de acuerdo con el día: caldos de pollo, de frijoles, de mondongo o de jaiba; ensaladas, catrachitas y ceviche. Viernes y sábados los parroquianos pueden activarse y bailar al ritmo enloquecido del karaoke en vivo. Se sirven cervezas y rones nacionales como aguardientes de los que raspan las gargantas sedientas y afligidas de la congregación. Fue fundado hace 44 años. Mantiene el monopolio de los gremios gubernamentales, médico y de educación. Es el lugar adecuado para expiar y meditar en compañía de animosas bebidas espirituales.

Bar Golden Fish

Está en la avenida Salvador Mendieta, justo en la boca del Hoyo de Mérriam. También se le conoce como «el bar de Mayra» o «donde Mayra» a secas. Su barra ofrece cervezas nacionales, licores y aguardientes, lo bueno es que a todos se les adjunta la respectiva boquita: tortillita con quesillo pasada por el comal, enchiladas, sopa de pollo o taquitos de chorizo suelto. Es un búnker que posee clientela diversa. Sus atractivos son su karaoke y sus pantallas led para ver partidos.

Cafetería Jerez

Se ubica media cuadra al norte de Tito Aguacate. Esta cantina y comedor posee una barra y una sala medianamente grande provista de karaoke. Sirven rones, aguardiente y cervezas de etiqueta nacional, además de algunos platillos y caldos hondureños. La boca o botana es la tradicional: nachos con frijolitos, carne endiablada o un caldito de pollo o mondongo.

Bar Jossie

Está en el Barrio Abajo, oponente del Veracruz. Para llegar solo hay que cruzar dos calles. Es una cantina con muchos años de tradición. Es frecuentado por aficionados al fútbol, albañiles, ebanistas y carpinteros. No espere boca porque no hay, pero aquí se vende la caguama a precio de carro, sí, allí se halla la birria más barata del centro de Tegucigalpa. Un parroquiano falto de dinero y sobre todo, decepcionado, con 100 lempiras puede adquirir una bebiata de los dioses para sacudir las penas y luego irse a dormir. El antro tiene tres salas y múltiples mesas, además de una pequeña barra.

Turicentro

Arribita de Pío Rico, después de la casa de esquina, siempre en la misma línea de casas. Venden cerveza nacional y aguardiente. Se desconoce su fecha de fábrica, pero sí se dice que los ríos de aguardiente comenzaron a correr hace un par de décadas. Hay karaoke y boquita. Su dueño es el mismo que el del Veracruz. Es un sitio idóneo para navegar interminables noches en correntadas etílicas.

Karaoke Liberty

Se halla en la avenida Cervantes, frente al Museo del Hombre Hondureño. Por las tardes se enciende el karaoke y los parroquianos pueden poner en práctica lo que a diario cantan en la ducha. Hay cerveza nacional y rones. Queda céntrico y con acceso a transporte al salir (no tan tarde, claro está).

Así es el centro capitalino, presenta otra faceta de su cultura y de su historia a través de estos recintos colmados de anécdotas, donde se come y se bebe como en ninguna otra parte, se conocen fragmentos de la vida de las personas, asimismo, la mujer, relativamente nueva en estos templos de convivencia, llegó para quedarse.
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